El Centre Cultural de
Santa Eulàlia, acogió las pinturas de la AMAZONÍA
BOLIVIANA

Desde el pasado 09 y hasta el día 30
de julio, en el Centre Cultural de Santa Eulàlia de
L´Hospitalet de Llobregat, se llevó a cabo la I Exposición de “Pintura de la
Amazonía Boliviana”, del artista plástico pandino: Eloy Añez
Marañón, que fue organizada por el Área de Cultura de la Asoc. Espíritu de
Santa Cruz de la Sierra, de la localidad.
El acto de inauguración, comenzó con
las palabras de María Ángeles Sariñena i Hidalgo,
Regidora de Districtes III i VII (Santa Eulàlia, Granvia Sud i Districte Econòmic Granvia, L´Hospitalet), continuó con las palabras del 6è Tinent d´Alcalde y Encargado del
Área de Promoción Económica, Alfons Bonals i Florit.
Seguidamente se pronunciaron el Pte. de la entidad organizadora, Jordi Ibáñez, quien brindó
unas palabras de agradecimiento a los presentes y la Secretaria General y de
Cultura, Gabriela González, quien describió al autor de las obras: “Eloy Añez Marañón, pintor nacional autodidacta, que enfoca su
temática al Caucho y la refleja con un estilo surrealista y cubista, dando
valor a la naturaleza, al trabajo del hombre amazónico y a los mitos y leyendas
del pueblo siringuero, expone hoy una gama de 30 obras pictóricas de 4 estilos
diversos: cubista, surrealista, una mezcla de ambos estilos y figurativo –
impresionista, con figuras antropomorfas, zoomorfas y pintura monotemática,
sobre la extracción tradicional del Caucho o Siringa (Hevea Brasiliensis)
de la Amazonía Boliviana y sobre todo, del Dpto. de Pando, de donde es
oriundo”.

Finalmente, fue el turno del artista
plástico, Eloy Añez, quien luego de los respectivos
saludos, dijo: “Me siento bien cobijado porque
cuento con el auspicio de una excelente organización Cívico-cultural como es la
Asociación Espíritu de Santa Cruz y su Área de Cultura, representada por los señores
Jordi Ibañez y Gabriela González, quienes haciendo
honor al espíritu que les mueve, han organizado junto a la Regiduría de Cultura
del Ayuntamiento de L´Hospitalet, esta muestra, compuesta por 30 cuadros
monotemáticos sobre la Siringa o Hevea Brasiliensis,
con sus mitos, leyendas, realidades y esperanzas de mi pueblo amazónico pandino”.
“Reflejo el tema de la Siringa en mis
obras, porque en el año 1987, me comprometí a mostrar el arte pandino donde me
encontrase, desde una visión alejada del arte típico y folklórico; pero sí de
contenido social, artístico y cultural, reivindicando la lucha, el esfuerzo,
los sueños y las esperanzas del hombre amazónico, siringuero, castañero y además,
en defensa de la naturaleza y los indígenas de esta parte del territorio
boliviano, que siempre ha estado olvidada y muchas otras, también ha sido saqueada”.
“Mi
pueblo Pando históricamente ha sido siringuero; hasta los primeros decenios del
siglo XIX, el Caucho o Siringa fue sostén de la economía nacional. En 1902 la
posesión del Caucho, llevó a dos pueblos hermanos: Bolivia y Brasil, a una
contienda bélica (Guerra del Acre), que culminó con el Tratado de Petrópolis y
que significó una pérdida territorial para Bolivia; sin embargo, en esa
contienda se libró una de las hazañas mas heroicas del pueblo boliviano, la
Batalla de Bahía, donde unos 120 campesinos liderados por Nicolás Suárez,
vencieron a los brasileños y recuperaron para Bolivia, el actual Departamento
de Pando, y donde además, sobresalió el coraje y la hazaña de un indígena
siringuero: Bruno Racua”.

“Lastimosamente
en Bolivia, ni la historia ni los gobiernos reconocen como se merece, esta importante
hazaña ocurrido el 11 de octubre de 1902; por eso yo les dedico mi trabajo y
con mi esfuerzo trato de reconocerles. No pinto historia; pinto sentimientos,
anhelos, esperanzas de un mañana mejor para mi pueblo”. “Reivindico la
tradicional recolección del Caucho, elaboración de la bolacha a través de la
coagulación del látex, mediante el humo que emana del leño verde, el buyón; reivindico
la labor del campesino siringuero y también, los mitos y leyendas de la Amazonía
boliviana; mis cuadros con visión particular, de bolachas, tichelas, sendas
siringueras, animales salvajes, tucanes, hombres y mujeres, patujuses
y árboles de Siringa y sobre todo, la presencia omnipresente y mitológica de la
Madresiringa, protectora del siringuero, pero también
castigadora, cuando éste se porta mal y hace daño a la naturaleza”.
El personal asistente del Centre
Cultural, tras el cierre de la exposición y un balance de opiniones, sostuvo
que “los visitantes de la muestra, coincidieron en apreciar las pinturas y
catalogarlas como: bastante interesantes, diferentes y muy llamativas, además
de remarcar, que con sus colores alegran la vida en este tiempo de crisis; pero
lo que sí, nunca pensaron que se tratara de Bolivia y eso fue muy curioso”, dijeron.


